PHD. MARILÚ ALONSO-SPILSBURY
Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.
DPAA, Área de Investigación: Ecodesarrollo de la Producción Animal.

PHD. RAMIRO RAMÍREZ-NECOECHEA
Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. DPAA, Área de Investigación: Ecodesarrollo de la Producción Animal.

MVZ. JESÚS HERNÁNDEZ POBLETE
Alumno de la Maestría en Ciencias de la Producción y de la Salud Animal, FMVZ, UNAM.

M. EN P.A. MARCO A. HERRADORA L.
Dpto. de Medicina y Zootecnia de Cerdos FMVZ, UNAM.

M. EN C. ROBERTO MARTÍNEZ GAMBA.
Dpto. de Medicina y Zootecnia de Cerdos FMVZ, UNAM.

Tradicionalmente el médico veterinario aprende de higiene y salud, pero no de comportamiento animal. Las dos ventajas que esta disciplina le ofrece son, como la anatomía y fisiología, parte de la biología del animal. El otro componente es cuantitativo, por ejemplo, saber ¿cuántas veces al día amamanta la cerda a su camada? o ¿por cuánto tiempo lo hace? El registro de la conducta es importante para intentar entender los procesos neurobiológicos de la conducta normal y anormal de los animales.
Los animales están diseñados por selección natural para sobrevivir y reproducirse. Sin embargo, la presión de selección impuesta a los animales domésticos de granja, ha mantenido o quizás exagerado, las características biológicas originales, más que disminuido su adaptabilidad. La productividad y el bienestar animal pueden ser compatibles si empleamos nuestro conocimiento de la biología del animal en términos de su comportamiento, con respecto a su entorno (Baxter, 1983).

Para entender mejor la conducta del cerdo hay que recordar que su trompa es un órgano muy efectivo para hozar y explorar el ambiente, sus compañeros de corral, a otros animales, y al ser humano. Los cerdos hozan también para construir nido ya sea para descansar, refrescarse o para parir. Si el cerdo está expuesto a un ambiente aburrido que no le permite explorar, la ausencia de estímulos relevantes puede ocasionar conductas anormales (Petersen et al., 1995). Así mismo, la privación de hozar conlleva a frustración influyendo negativamente en su conducta (Dawkins, 1988).

Bajo las condiciones de producción intensiva actuales, las necesidades básicas de los cerdos (como hozar y explorar) no son cumplidas, esto puede causar sufrimiento llegando a colapsar los patrones de actividad circadiana específicos de la especie, por lo que los animales presen- tarán estereotipias como la mordida de barrotes y el sentado como perro con rechinido de dientes, más aún, estos últimos, representan apatía, considerada como un estado extremo de sufrimiento (Wiepkema et al., 1983). También pueden presentar conductas redirigidas como mordidas de apéndices (cola y vulva) y agresión.

Las estereotipias son conductas repetitivas sin función obvia alguna que tienen más de un minuto de duración (von Borell y Hurnik, 1990). Se emplean como indicadores de bienestar pobre (Broom, 1996). Las más comunes en cerdas son: mordida de barrotes, masticación en vacío, masticar piedras (Arellano et al., 1992; Dailey y McGlone, 1997), presionar constantemente los bebederos, mover la cabeza de un lado a otro, restregar la trompa contra distintos objetos del entorno (Dailey y McGlone, 1997) y presentar lengua enrollada (Vieuille-Thomas et al., 1995). Todas ellas se consideran conductas inapropiadas puesto que no tienen función aparente (Brown y Seddon, 2014), aunque una función en el animal individual es enfrentarse al estrés o frustración (Dantzer, 1986).

Las conductas repetitivas de masticación y mordida de objetos duros causan problemas de desgaste anormal de la dentadura y encías de las cerdas, y pueden surgir abscesos resultado de fracturas en los incisivos (Johnson et al., 2003), o al morder objetos afilados causar dolor al masticar. Consecuentemente habrá problemas en la capacidad de la cerda para alimentarse, mantener su condición corporal y gestación, su producción lechera y el destete de su camada. Finalmente esto puede influir en la decisión del porcicultor de desechar a la cerda (Fitzgerald, 2009).

La conducta de agresión se presenta en cerdas en corral, principalmente a la hora de la comida y puede reducir la vida productiva de la hembra (Olsson y Svendsen, 1997). Al comparar la mezcla de cerdas de 1 a 7 días post-inseminación vs. 35 días post-inseminación, este segundo esquema resultó en una reducción en la frecuencia de agresión y niveles de cortisol (Stevens et al., 2015).

Con la finalidad de evaluar de forma práctica el comportamiento de la cerda vacía, gestante y lactante, se ofrece al porcicultor la siguiente guía con 12 conductas, empleando algunos criterios del protocolo de evaluación de bienestar animal para cerdos del Welfare Quality® (2009), y otros añadidos, según la experiencia de los auto- res en la práctica profesional en granjas en nuestro país. Cada indicador además, viene avalado por la literatura científica al respecto.

Todos los indicadores que se ofrecen en esta guía tienen una escala de calificación binomial basada en su presencia o ausencia (0 ó 1), donde el 0 significa que el parámetro de medición es apropiado y 1, que es inapropiado. Una vez que se tienen las calificaciones lo ideal es calcular la prevalencia de animales en las distintas condiciones, esto es, se contabiliza el número de animales afectados en porcentaje, respecto a la población total observada. Las mediciones se pueden realizar tanto en cerdas enjauladas como en aquellas mantenidas en corrales.

Se recomienda realizar las observaciones en la mañana, cuando los animales son más activos. Si no se les alimenta ad libitum, observarlos 1 hora después de que se les da de comer. Para la observación de estereotipias se realiza muestreo focal, esto es, cerdas individuales, con registro 1-0, por 5 periodos de 30 segundos (en corral, 3 minutos) con intervalos de 6 minutos. Para la observación de conductas naturales y sociales, se realizan desde el pasillo 5 barridos con intervalos de 2 minutos (Welfare Quality®, 2009).

• Conductas sociales positivas: olfatear, hozar.

• Conductas sociales negativas: agresión, mordidas.

• Conductas sociales neutras: exploración, descanso, otras (comiendo, bebiendo).

Escala de Evaluación del Comportamiento en Cerdas Gestantes y Lactantes

Conducta

Calificación 0

Comentarios

Calificación 1

Explorara

Presente

Los cerdos son animales neófilos, es decir tienen una afinidad por lo nuevo, se dedican a explorar su ambiente, especialmente los objetos situados a ras del suelo, que exploran olfateán- dolos, mordisqueándolos y hozándolos (Stolba y Wood-Gush, 1984).

Ausente

Hozara

Presente

Los cerdos son animales sociales, omnívoros, que en condiciones de pastoreo invierten aproximadamente 51% del día en hozar (Harper et al., 2007). El hozar está relacionado con la búsqueda de alimento, construcción de nido y termorregulación; sin embargo, el anillado de la trompa desalienta esta conducta en cerdas mantenidas en pastoreo.

Ausente

Construir (elaborar)
nidob

Presente

De 6 a 8 horas antes de parir, la cerda construye nido si tiene acceso a sustrato para ello. De otra forma, presentará conducta estereotipada, hozando y rascando el piso de la jaula de forma repetitiva (Alonso, 2000). El nido es importante ya que proporciona confort térmico a la camada (Algers y Jensen, 1990), y ofrece protección mecánica para amortiguarlos evitando ser aplastados por la cerda, y al tener un sitio en común, ayuda a mantener los lazos madre-cría (Jensen, 1989).

Ausente

Morder barrotesa

Ausente

Mordida rítmica de los barrotes de la jaula. La observación no deberá coincidir 30 minutos antes o durante la alimentación de las cerdas. Este comportamiento se presenta en cerdas enjauladas o atadas, donde el espacio está restringido y los animales no se pueden dar vuelta (Arellano et al., 1992).

Presente

Manipulación excesiva de bebederob

Ausente

La manipulación excesiva de los bebederos por medio de la trompa ocurre en cerdas aburridas (Appleby y Lawrence, 1987). Las cerdas pueden presionar de 2 a 74 min los bebederos, durante 8 horas en el transcurso del horario diurno (Broom y Potter, 1984); hay que cuidar que no se convierta en un vicio, pues de otra manera pudiera ocasionar gastos por desperdicio de agua.

Presente

Lengua enrolladab

Ausente

La cerda extiende la lengua enrollada y
la mueve rápidamente de atrás hacia adelante.

Presente

Sentada como perro presentando rechinido de dientesb

Ausente

De acuerdo con Tillon y Madec (1984), sentarse como perro es un factor de riesgo en la presentación de infecciones del tracto urinario. En cerdas que atacan a sus lechones se ha visto que permanecen más tiempo sentadas y rechinando dientes (Chen et al., 2008).

Presente

Frotar trompa en cualquier estructura del entornob (piso, barrotes)

Ausente

Ante la falta de estímulos para hozar, esta estereotipia la presentan cerdas enjauladas. Si persisten en ello pueden lesionarse trompa y cara.

Presente

Agresión a compañera de corrala

Ausencia

La agresión es común en animales recién agrupados, especialmente en cerdas recién destetadas. Los grupos se estabilizan en 7 días (Arey, 1999; Stevens et al., 2015).

Presencia

Conducta de agresión a lechón, puede existir canibalismob (maternidad)

Ausencia

Algunas cerdas primerizas emiten una especie de ladrido para ahuyentar a los lechones, los llegan a atacar e inclusive a cometer canibalismo. Prevalencia de 0.3% (Harris et al., 2003).

Presencia

Mordida de colaa

Intacta

El daño en cola es desde mordidas superficiales a lo largo de la cola, hasta la ausencia de la cola. La cola intacta se considera un indicador de que no se ha expresado conducta de frustración. Por el contrario, la mordida de cola se considera el resultado de acumulación de frustración por algún miembro del grupo.

Más del 25% de las jaulas están mojadas (Hutson et al., 1993).

Mordida de vulvaa (corral de gestación)

Intacta

Este comportamiento se presenta en cerdas alojadas en grupo, donde no tienen jaula para acceso al comedero. El daño que la lesión ocasiona puede afectar el parto de la cerda (distocia) y la monta después de la lactancia (Öldham, 1992).

Presencia de lesiones

Reacción de evitacióna (miedo al contacto con el operario)

Ausente

La cerda se deja rascar la cabeza con facilidad, por parte del operario. El miedo afecta los índices reproductivos en cerdas en grupo (Kongsted, 2004). Las cerdas miedosas tienen menor motivación sexual aun estando en estro (Pedersen et al., 2003).

Presente

REFERENCIAS

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Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno Julio-Agosto 2016