Por Luis Cardo, Gerente Técnico Línea Rumiantes
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La acidosis ruminal subaguda (SARA) es uno de los muchos desafíos a los que una vaca lechera puede tener que enfrentarse durante la lactancia y que afecta no sólo a la producción de leche, sino también a la salud general y a la longevidad. Si bien no es fácil de detectar, la SARA puede ejercer un serio impacto sobre la producción de leche

Acidosis ruminal aguda

La acidosis ruminal aguda ocurre cuando el pH del rumen cae a un nivel muy bajo (menos de 5.2) con una acumulación de ácidos grasos volátiles y ácido láctico en el rumen, normalmente debido a un exceso de carbohidratos rápidamente fermentables junto con una falta de fibra efectiva. Si no se corrige, causará acidosis metabólica y hará que el agua de la sangre ingrese al rumen debido a la alta presión osmótica causando diarrea, deshidratación y finalmente poniendo en riesgo la vida. Esta afección grave no es común en explotaciones de ganado de carne y menos aún en explotaciones lecheras.

Técnicamente, un episodio de SARA ocurre cuando el pH ruminal cae por debajo de 5.8 para ganado lechero y 5.6 para ganado de carne por un período de al menos tres horas. En esos umbrales, la digestión de la fibra disminuye y afecta notoriamente la producción. También puede conducir a un menor consumo de alimento, menor eficiencia alimenticia y problemas podales.

¿Qué causa la SARA?

Por un lado, la SARA es causada por un desequilibrio entre la producción de ácidos grasos volátiles (AGV) y su absorción por las paredes del rumen y por otro lado los propios mecanismos de amortiguación del rumen. Si el pH ruminal continúa bajando, cambios en la población bacteriana y sus vías metabólicas conducirán a la sobreproducción de ácido láctico, un ácido mucho más fuerte que está involucrado en la acidosis aguda.

Las fermentaciones ruminales producen ácidos grasos volátiles que causan un descenso del pH. Los alimentos más ricos en carbohi- dratos generan un descenso del pH por un período mayor. Esta es la razón por la cual la ración mixta total (TMR por sus siglas en inglés) es capaz de mantener un pH ruminal más estable y genera consistentemente mejores resultados que los sistemas donde las vacas ingieren comidas más voluminosas (kg), menos veces por día.

Los métodos para detectar SARA y sus principales causas prácticas se muestran en los Cuadros 1 y 2. Los efectos de la acidosis ruminal subaguda pueden dividirse básicamente en efectos sobre la eficiencia del rumen, sobre el consumo de alimento y finalmente sobre la salud podal.

Efectos en el rumen

La SARA afecta la eficiencia alimenticia, incrementando así los costos de alimentación, debido principalmente a la disminución de la digestibilidad de la fibra.

Cuando el pH cae por debajo de 6.0, las poblaciones y el crecimiento de bacterias celulolíticas y los hongos ruminales disminuyen, afectando la digestibilidad de la fibra. De acuerdo con varias fuentes (Calsamiglia et al., 2002; Yang et al., 2002) cada disminución de pH de 0.1 reduce la digestibilidad de la fibra en 3.6%. La mala digestibilidad de la fibra y la menor eficiencia alimenticia resultantes de la SARA se traducen en mayores costos de alimentación para los productores.

Un estudio mostró que los episodios breves de SARA (menos de 30 minutos) no reducen la digestibilidad de la fibra detergente neutra (FDN), mientras que los episodios repetidos de cuatro horas sí lo hacen. Estos hallazgos justifican el uso de TMR y el acceso libre de 24 horas al comedero como herramientas de manejo claves para controlar la SARA.

Efectos en el consumo de alimento

Normalmente la SARA causa patrones de alimentación erráticos y reduce el consumo de alimento. Cuando el pH cae, la vaca reduce el consumo de alimento, disminuyendo la producción de ácidos y llevando el pH nuevamente a niveles normales. Luego la vaca volverá a comer, provocando otro episodio de SARA y repitiendo el ciclo. Esta variación no solo disminuirá la producción debido al menor consumo de alimento, sino que también reducirá la eficiencia de las fermentaciones ruminales debido a la variación en el aporte de nutrientes, causando mayores pérdidas económicas.

Cojera

La cojera es una preocupación importante en la producción moderna de leche y carne debido a sus enormes consecuencias en el bienestar y la rentabilidad. Existe una clara relación entre la acidosis y la inflamación del tejido lamelar de la pezuña, una afección conocida como laminitis que no solo causa problemas en sí misma, sino que también es el primer paso para otras afecciones como úlceras plantares y hemorragias de la línea blanca.

Si bien el mecanismo de la laminitis aún no está totalmente claro, se cree que la afección se debe a un menor pH sistémico durante la acidosis y a sustancias como la histamina (involucrada en la respuesta inflamatoria) y endotoxinas que ingresan al torrente sanguíneo.

La cojera, a su vez, puede exacerbar la SARA ya que las vacas que sufren de esta afección cambiarán sus patrones de alimentación debido al menor número de comidas causado por el dolor sufrido al moverse hacia el comedero.

Mejor manejo

El control de SARA debe basarse en la adaptación de las papilas y microflora ruminal y en el adecuado consumo de fibra efectiva. El Cuadro 3 proporciona una lista de prácticas de manejo para mitigar el riesgo de SARA

Cuadro 1. Detección de SARA.

1. Verificar los patrones de alimentación en la TMR. Si las vacas están eligiendo selectivamente su alimento,lo que se evidencia por la presencia de numerosos agujeros en la TMR, entonces la fibra y los concentrados ingeridos pueden diferir considerablemente de la ración

2. Evaluar periódicamente y mantener registros de indicadores de posible SARA: contenido de grasa en la leche, evaluación de las heces, laminitis y patrones de consumo de alimento individuales

Cuadro 2. Causas principales de la acidosis ruminal subaguda.

1.Mala adaptación de la microflora ruminal a los cambios en la dieta. Común en el parto, en combinación con otras enfermedades metabólicas como la cetosis y afecciones relacionadas. (Véase “Cómo abordar el balance energético negativo en vacas lecheras” en Science & Solutions, Número 17)

2. Patrones de alimentación inadecuados y vacas que eligen selectivamente su alimento. La fibra físicamente efectiva unida en el tiempo a los concentrados es absolutamente necesaria para que la vaca rumie y mezcle así el contenido del rumen, aumentando la absorción de AGV por las papilas del rumen y para que produzca la saliva que amortigua el contenido ruminal. La evaluación de la calidad física del alimento es un paso crucial para controlar la SARA

3. Tamaño de forraje inadecuado. Si es demasiado largo, las vacas elegirán los concentrados frente a los forrajes; si es demasiado corto, no proporcionará el efecto físico necesario para estimular la rumia

4. Errores de formulación

Cuadro 3. Medidas para enfrentar la SARA.

1. Asegurar la adecuada adaptación del rumen, especialmente en el parto al mover las vacas del grupo seco al grupo de lactancia

2. Controlar la palatabilidad de los ingredientes

3. Asegurar la homogeneidad de la TMR y un corte de longitud adecuada en el forraje. Mantener registros de mantenimiento del carro mezclador (balanzas, cuchillas)

4. Asegurar un acceso apropiado a los comederos y un suministro adecuado de agua

5. Evitar situaciones de estrés como mover demasiado a los animales entre los grupos de producción

6. Mantener las terneras de primer parto separadas de las vacas mayores, siempre que sea posible

7. Área de descanso. Asegurar una correcta disposición, mantenimiento y una buena cama. Un tiempo de reposo insuficiente hará que las vacas cambien el patrón de alimentación

8.Cuando se cambian fórmulas o forrajes es altamente recomendable que la transición sea gradual

Evaluación de las heces y detección de SARA

Consejo: La heterogeneidad de las heces en un grupo de vacas en la misma etapa de lactancia puede ser causada por SARA; en esta situación algunas heces serán normales y otras demasiado sueltas. Se puede utilizar el sistema de puntuación de 1 a 5 para evaluar las heces

Endotoxinas

Los lipopolisacáridos (LPS) son parte de la membrana externa de las bacterias Gram-negativas y se liberan durante el crecimiento masivo, la lisis o la muerte de las bacterias. El control de las endotoxinas y su producción debe ser una piedra angular en el control de la laminitis.

Las consecuencias prácticas son de amplio alcance, ya que los lipopolisacáridos no solo se producen en situaciones de SARA, sino también en otras situaciones que afectan la fermentación ruminal, como en situaciones con contaminación por micotoxinas. Estas situaciones deben considerarse al evaluar la situación de SARA/laminitis a nivel de la explotación.

Science & Solutions • Número 25

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